lunes, 23 de abril de 2018

Optimización de SSD

Ahora que tengo un iMac con un SSD no de fábrica estoy concienciado de optimizar al máximo sus escrituras, ya que eso le alargará la vida.  Los SSD tienen unas limitaciones no habituales en discos mecánicos convencionales.  Por ejemplo, en un disco mecánico existe la posibilidad de sufrir sectores defectuosos.  En un disco SSD, en cuánto hay un fallo, el disco (y todo su contenido) muere sin opción a ser recuperado.  Eso indica un factor muy importante en su uso, la copia de seguridad.  Es vital tener una copia más o menos al día (depende de lo que seríamos capaces de asumir como pérdida en caso de desastre) siendo poseedores de uno de estos discos.  La segunda opción es reducir las escrituras al mínimo para aliviar la carga de trabajo y así permitirle mayor durabilidad.  Algunos ejemplos, en el universo macOS que se me ocurren:
- Evitar software que constantemente escriba en la unidad (software de TV, software de descargas, formatear excesivamente el dispositivo, etc)
- Evitar secuencias automáticas del sistema operativo de acceso a disco (última apertura de un fichero (noatime), etc)
- Tener la tecnología TRIM activada.  Los discos SSD no conocen la estructura de ficheros del sistema operativo y la tecnología TRIM les ayuda a no machacar constantemente los mismos sectores en los discos.  Apple permite activársela a discos no instalados por ellos desde Yosemite.
- Desactivar el sensor de movimiento anticaídas en los portátiles.  Es una opción que en un SSD deja de tener sentido y por defecto vendrá habilitada en el sistema.
- No volver a utilizar el borrado seguro de la papelera (ya que escribe muchísimas veces en disco)
- Desactivar el modo reposo, para que no escriba en nuestro querido SSD el último estado del mac antes de entrar en ese estado (una especie de imagen de dónde se ha quedado para cuando salgamos del reposo)

En fin, esto se parece a cuidar un Gremlin, pero todos queremos que nos dure nuestra nueva inversión y hay que tener todos estos factores en cuenta para no poner en riesgo nuestros datos, que a fin de cuentas, lo hacemos por ellos.

Saludos Manzaneros!

viernes, 20 de abril de 2018

Virtualizar, una buena solución

Aunque haya mucha gente que entienda qué es realmente la virtualización, también hay otro sector que no tiene ni idea que eso exista.  Teniendo una conversación con un amiguete el otro día sobre que podía tener un Windows funcionando dentro de Mac, él no lo llegaba a entender.  Le tuve que explicar, sin tecnicismos, que podía tener un programa, en el que se pulsaba un botón de encendido virtual e iniciaba un sistema operativo Windows dentro de su equipo de Mac.  Y no solo eso, una vez iniciado Windows, tenía todas las ventajas e inconvenientes de la marca.  Bueno, siendo realistas, más inconvenientes que ventajas, pero bueno, cada uno tiene sus gustos.  Tras la explicación al muchacho me quedé pensando que no había servido de mucho.  Iba a llegar a su casa, con el programa VirtualBox anotado tal y como le dije, iba a arrancar su Mac, instalarse el programa y una vez instalado, pulsaría el botón de iniciar máquina y allí no pasaría nada.  Y esa es la función, que requiere un poco de conocimiento técnico para poder llegar a algo.  Luego están los tutoriales por la red de videos más famosa del mundo, y seguirlos paso a paso, cayendo obviamente en que poca gente tiene una versión original de Windows y menos de Office, o del famoso Photoshop.  Es una pena, porque es algo que, ya teniendo un buen equipo como es un Mac, te ahorras adquirir otro para poder utilizar algún tipo de aplicación que necesitabas pero no tenías disponible bajo OSX.  Pero bueno, si hablaba de tecnicismos con la virtualización, no me voy a meter en lo que se podría hacer con Wine ... porque de Guatemala iríamos a Guatepeor ...  Otro día os explico paso a paso cómo virtualizar Windows por si hay alguien que se quiera atrever.
Saludos Manzaneros!

lunes, 16 de abril de 2018

Instalar SSD en Macbook Pro / iMac

Ya es de todos conocido que el mal endémico de un ordenador a la "antigua" es su disco duro.  La única pieza mecánica que conforma ese dichoso aparato que le retiene cuando debería ir fluido y alberga todos nuestros datos que tanto apreciamos.  En mi casa desde hace tiempo tenemos un iMac de 27 pulgadas del año 2011 (último de la era Steve Jobs) que ha ido sumando macOS a sus espaldas sin instalaciones limpias y cada vez más se resentía de falta de ligereza.  Sus 8 Gb de RAM (en su día tuvo 12, pero acabó compartiéndolas con un Macbook Pro) no eran suficientes a priori y aquello demostraba gran pesar en sus tareas cotidianas día a día.
Llegó el día que por fin, tras empaparme de tutoriales por internet (y obviamente haciendo caso a ifixit.com) decidí adquirir un SSD de la marca Crucial de 500 Gb para, tras tomar la decisión, instalarlo de segundo disco duro y no como único.  ¿Por qué esta decisión?  Fácil.  Apple incluyó un sensor térmico pegado al disco de sistema que, si lo sustituía debía empezar a controlarlo vía software o gastarme los cerca de 50 euros que costaba uno nuevo.  Como el SSD no se calienta, opté por la solución más eficiente, siendo la máquina de 27 pulgadas dejando espacio para el SSD nuevo bajo la lectora de DVD's.  También había que adquirir un cable SATA para conectar dicho disco duro al puerto vacío de la placa base para aprovechar esa otra toma que venía sin uso.  Una vez con ambos elementos vino la tarea de abrir el iMac hasta llegar a dicho puerto para poner el cable y el SSD bajo el capó.
Antes de ello, para ahorrar tiempo, con la copia de seguridad del iMac en un disco externo USB puse el SSD al Macbook Pro (contando la retirada de los tornillos y la instalación no me llevó más de 5 minutos hacerlo).  Encendí el Macbook con un disco de arranque vía USB que había fabricado con el instalador de macOS High Sierra y lancé la restauración directamente sobre el SSD.  La idea era que cuando acabase, tener el disco de estado sólido disponible para ser puesto en el iMac y ahorrar el tiempo de espera para ver si había funcionado tras el desmontaje y vuelta a ensamblar. 
El iMac es complicado, hay mucho cable pequeño que se pierden por las ranuras y son difíciles de tener a mano, pero con paciencia y una caña, y mi señora que es la experta en desmontajes, desarmó el iMac, le puso el SSD, volvió a ponerlo todo de nuevo en su sitio y cerró el equipo.  Varias horas de dedicación con un bien como meta, que aquel ordenador volviese a nacer.  Nada más iniciarlo arrancó del disco anterior, y la carga fue lenta.  Bien, al menos arrancaba.  Tras cambiar a mano el nombre de Macintosh HD que había quedado duplicado tras la restauración de la copia de seguridad, tuve que ir a Ajustes del Sistema -> Disco de arranque y elegir el SSD como disco para iniciar.  Tras pedir la clave de administrador y guardar los cambios con un reinicio se hizo la magia.
el iMac tardó de más de 1 minuto en estar disponible para ser utilizado a apenas 20 segundos.  Y eso no fue todo, ahora las aplicaciones abren botando una única vez en el dock, son inmediatas.
Trasladé la carpeta de descargas de Transmission a otro disco para no llenar el SSD, también trasladé la carpeta del software de la TV EyeTV a ese otro disco para no hacer bufer de disco contra el SSD y no ocuparle espacio y alguna cosa más que me quedará por trasladar según lo vaya pensando.
Al abrir Fotos me dijo que la biblioteca estaba dañada y se puso a repararla, tardando un buen rato pero dejándola tal y como estaba.  De momento, y con pocas horas de uso tras aquello, poco más le echo en falta que no haya quedado fino.  Una vez me asegure que todo va como espero, borraré el disco anterior de 1 TB dejándolo para ocupaciones más grandes y no tan necesarias de ficheros en el sistema.  De momento, tras haber reparado fotos, hice una nueva copia de seguridad en el disco externo para conservar los ficheros que me hacían falta.
Una experiencia muy difícil, pero por los 121 euros que ha costado el disco y los 19 del cable, creo que merece la pena haber pasado de un iMac de 2011 a una rápida máquina muy a la altura de este año en el que nos encontramos.
Por cierto, como he dicho antes, en el Macbook Pro se tardan 5 minutos en instalarle un SSD por lo que no descarto en un futuro no muy lejano actualizarlo también y ponerle uno para sentir la velocidad también en modo portátil.
Ah, y otra cosa, no todos los SSD son compatibles con las placas controladoras de los Mac y dan problemas.  Mucho ojo con eso si os animáis a hacer el upgrade.
Saludos Manzaneros!

viernes, 6 de abril de 2018

Cosa curiosa sobre mac-address

Tengo un iMac de 27 pulgadas de 2011 con dos tarjetas de red, una de cable y otra de wifi.  Hasta no hace mucho tenía conectado el ordenador por cable, y la wifi se la tenía deshabilitada ya que no la necesitaba.  Ahora, por temas logísticos he movido el ordenador a otra ubicación donde ya no llega el cable y debo conectar vía wifi su señal.
Para detectar intrusos en mi red inalámbrica utilizo un software gratuito que, una vez tienes identificadas las mac-address de los diversos dispositivos de tu hogar, cualquier entrada no autorizada en tu red será notificada, para evitar al molesto vecino roba-wifis o simplemente por estar más seguros.
Pues bien, con el ordenador conectado via WIFI me aparece la mac-address de cable como conectada.  He borrado incluso la conexión de cable de las preferencias de red del mac y aún así sigue siendo esa la mac-address que me muestra conectada.  No sé si hay alguien usurpándola, cosa que hoy en día con una máquina virtual es muy fácil, o simplemente hay algo "raro" en la manera que tiene mi iMac de conectarse a la red.

¿Lo habéis mirado vosotros a ver si os pasa lo mismo?
La dirección de hardware de la tarjeta es la dirección mac-address ... tal vez la wifi solo sea virtual ...  seguiré investigando a ver si doy con la clave de lo que está pasando.
Os informaré.
Saludos Manzaneros!

Nuevo iPad

Ha aterrizado, en un evento fugaz, un nuevo iPad de 9,7 pulgadas entre nosotros, dejando atrás el que se ubicaba en la gama en ese mismo lugar.  En esta ocasión, el dispositivo cuenta con una ventaja con respecto al anterior, que puede utilizar el pencil, cosa que va a venir muy bien para no necesitar adquirir un Pro para utilizarlo.  Además lleva un chip A10 Fusión (del iPhone 7) que rendirá a buena altura (el primer iPad Pro de ese tamaño llevaba un A9X).  Eso, sumado a un precio realmente atractivo (el iPad de 9,7 pulgadas que yo recuerde más barato) por 349 euros en su versión de 32 Gb y por 439 euros en 128 Gb de capacidad, más que de sobra para un producto de ese calibre.  El Apple pencil se vende por separado.  Es un dispositivo capaz de mover la realidad aumentada (cosa que nos quitaron con el iPad Air 2) así que, por lo menos para probar esas capacidades y disfrutar de un nuevo elemento, puede merecer la pena.
Saludos Manzaneros!